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Higiene y cuidados del gato
Higiene
Por ser limpio y muy cuidadoso, el gato aprende rápidamente a usar la bandeja de deposiciones. Por ello, cuando hay un felino en casa hay que destinar un lugar para sus piedritas higiénicas que deben estar siempre limpias. Conviene lavar con lavandina la batea frecuentemente y recordar que al gato le gusta lo limpio. No le agrada estar ni pisar sitios sucios.
Baños
A diferencia de lo que ocurre con los perros, el gato no necesita ser bañado. Por el contrario el agua los estresa, a menos que haya sido acostumbrado muy cariñosamente desde chico. Hay que recordar que los felinos destinan gran parte del día a su propia higiene y siempre procuran sentirse limpios. Si un gato no se lava, no se asea y su pelaje se ve opaco y apelotonado puede ser que esté enfermo o incubando algún tipo de patología.
En cambio, sí necesita por parte de su dueño un acicalado periódico. A los felinos les fascina que se los cepille con un accesorio suave que no tironee su pelaje. Tanto sea un gato de pedigree o uno mestizo, nacido en un hogar o callejero, todos precisan un cepillado para ayudarlos a eliminar el pelaje viejo y a estimular el nacimiento del nuevo. Esta rutina también disminuye la cantidad de pelo que el felino ingiere mientras se asea, lo cual reduce también los bolos de pelo que suelen formarse en su intestino como consecuencia de lo que tragan.
El descanso y la cucha
Los gatos son muy dormilones. Suelen dormir hasta 16 horas por día y sus siestas son sagradas. Es importante respetar este descanso para tener un gato relajado y feliz. Por las noches no hay que dejar que los gatos vaguen por los techos. Esta conducta suele generar problemas con los vecinos, especialmente con aquellos que no son devotos de los gatos, y es el momento en el cual los felinos pueden contraer enfermedades de otros animales o resultar heridos por peleas o accidentes.
Corte de uñas
El recorte de las uñas ayuda a preservar los muebles de la casa y a que el gato no lastime sin querer mientras juega. Si el dueño se anima, puede hacerlo en casa con los accesorios adecuados. De lo contrario, para evitar problemas, es mejor que lo realice periódicamente el veterinario.
Cuando la decisión es hacerlo en casa, conviene pecar de prudentes. Dentro de la uña hay carne recubierta por la cutícula dura. Si se corta de más puede provocar una hemorragia. Se recorta apenitas la punta (muy poquito) y conviene que la primera vez sea el profesional el que enseñe el largo adecuado y la forma correcta.
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