Concientización en una zona rural (2009)
Aunque sabemos que sin participación del Estado es imposible llegar al control de la superpoblación animal, hay zonas del Gran Buenos Aires que requieren acción urgente por parte de los proteccionistas.
Uno de estos lugares es la zona rural de Mariano Acosta, límite con Marcos Paz. Alli hay centenares de perros y, lo que es peor, ni uno solo está castrado. Cuando llueve, los caminos de tierra se vuelven pantanos y es imposible transitar. El colectivo no pasa y es muy dificil circular para los vehículos normales. Cuesta desplazarse para ir al trabajo o al colegio. De ahi que tanto las personas como los animales, viven alejados de todo tipo de asistencia. Por ello, pensar en castraciones, desparasitación o vacunas, es un privilegio al que pocos pueden acceder. Cuando hay demasiadas crías, indefectiblemente terminan abandonadas en la ruta.
Gracias a la ayuda incondicional de nuestros veterinarios y voluntarios, concurrimos al lugar y, además de castrar hembras que como mínimo cada una ya llevaba 4 pariciones, desparasitamos cachorros e instruimos a la gente sobre algunos cuidados básicos de tenencia responsable.
Es mucho lo que hay que hacer y esta etapa es apenas un grano de arena en el océano. Lo sabemos. Pero nos reconforta saber que la gran cantidad de niños que asistieron al lugar se han llevado una imagen de respeto hacia los animales y, ya desde muy chicos, han recibido el mensaje de que el control ético de la fauna urbana es posible. Castrar es no tener crías para abandonar. Estos niños serán adultos algún día y tal vez, nuevas generaciones con otra sensibilidad y educación, puedan hacer que en algunos años el bienestar a los animales les llegue de manera más natural y generalizada.
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